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Un despido o un fin de contrato es algo por lo que la gran mayoría de personas ha pasado o pasarán a lo largo de su vida profesional. Puede, que por la situación económica que nos encontramos, el número de despido haya aumentado ampliamente. Cuando esta situación ocurre, el trabajador recibe un documento, el finiquito, por el cual se pone fin a la relación laboral entre empresario y empleado.

A la hora de la verdad nos pueden invadir las dudas: ¿debo firmarlo simplemente?, ¿qué cantidades debe sumar? Por ello, debemos dominar algunas cuestiones de este tipo de trámites para evitar ser engañados o equivocaciones. Suficiente tenemos con que nos despidan, para que encima no tomen el pelo.

Conceptos a incluir en el recibo de saldo y finiquito

El finiquito se compone de dos elementos. El primero de ellos es una liquidación en sí de las cuentas pendientes a recibir por parte del empleado. Estas sumas de dinero son las siguientes:

– El salario pendiente de abonar por los días trabajados hasta la fecha que se formalice el despido.

– La parte proporcional de la paga de verano: se calcula desde el 1 de julio a la fecha de extinción. Su importe se debe dividir entre 365 días, si el devengo es anual, y multiplicarlo por el total de días desde el 1 de julio hasta el último día en la empresa del trabajador.

– La parte proporcional de la paga de beneficios: para conocer esta cantidad habría que realizar el mismo cálculo, pero teniendo como referencia la fecha de 1 de enero del año anterior al cese de la actividad.

– Las vacaciones pendientes: si el trabajador no ha gozado los días libres que le corresponden, debe percibir el importe pendiente. Para su cálculo hay que tener en cuenta que por cada mes trabajado al año corresponden 2,5 días de vacaciones.

Asimismo, en algunos casos, el trabajador, cuyo contrato se extingue, tiene derecho a una indemnización. Dicha indemnización puede ser pactada o venir impuesta en las normas que regulan cada tipo de contrato o los distintos tipos de extinción. La indemnización puede figurar en el finiquito o formalizarse en un documento independiente, exigiéndose tan solo la constancia clara y expresa de la cantidad que se abona en concepto de indemnización.

El otro componente es una declaración de voluntad que emite el empleado que firma el documento en la que reconoce que no queda ningún saldo pendiente por recibir, y que las partes ya no tienen nada más que reclamarse por ningún concepto. De hecho, ante la mala fe y los numerosos “engaños” que sufrían los trabajadores en este proceso, la ley exige que el finiquito debe incluir, de forma clara e inequívoca, la voluntad de poner fin al contrato y una renuncia expresa de acciones, y no basta con que en el documento conste la palabra finiquito.

No estoy de acuerdo con las cantidades del finiquito, ¿qué debo hacer?

En ese caso deberá reclamar la indemnización correspondiente, que será luego fijada por el Juez, presentando la demanda ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación en el Juzgado de lo Social, así como indicar en la misma las cantidades salariales debidas ya sean horas extraordinarias, pagas extras, salario base, complementos, etc. Hay un plazo de 20 días hábiles a contar desde la fecha que conste en la carta del despido para interponer la demanda ante la Jurisdicción de lo social.

Si el trabajador hubiera estado durante algún periodo de la relación laboral sin estar dado de alta en la Seguridad Social, deberá hacer figurar esta circunstancia también en la demanda para que le sea reconocido en la sentencia.

¿Qué hacer antes y en el momento de la firma?

Es aconsejable haber solicitado un avance del finiquito para comprobar tranquilamente que la cantidad que se va a recibir está bien calculada y es la correspondiente al trabajador. Si no has podido tener acceso al avance del finiquito, los mejor es que, en el momento de la firma, estés acompañado por un representante de los trabajadores o por otra persona. De esta forma, si hay alguna incidencia el trabajador contará con un testigo que verifique la incidencia. Recordad que el empresario no se puede negar a que exista ese testigo, es vuestro derecho.

Tómate tu tiempo para comprobar detalladamente que el finiquito incluye todos los conceptos que corresponden, y que las cuantías totales tienen todos los “ceros” que tienen que tener. Asegúrate de que en el documento aparezca la fecha en la que vas a recibir los importes pendientes, y no sólo la fecha de la concepción del mismo. Todos sabemos que eso de que “en la semana que viene lo tendrás ingresado” se puede alargar varias semanas más. Eso sí, en el momento que lo tengamos, ya podemos empezar a ver cómo lo invertimos.

Si tras las comprobaciones no te encuentras conforme con los importe o piensas que los conceptos no son los adecuados puedes recurrir a firmar “a medias”. Es decir, puedes firmar escribiendo la coletilla de “No conforme”. ¿Por qué es importante esta famosa coletilla? Si firmas únicamente el documento, estarás acreditando tu conformidad con las cantidades que constan en el documento y que te serán abonadas, y no podrás reclamar. Sin embargo, si firmas añadiendo “no conforme”, asegurarás recibir el pago de la liquidación, pero no perderás tu derecho a reclamar.

Plazos para recibir el finiquito

Pese a que no existe un plazo específico para que la empresa haga llegar el finiquito al trabajador, lo más habitual es recibirlo el último día de trabajo, aunque algunas empresas se retrasen y el trabajador tenga que acudir días más tardes a firmar. Cuando esta situación de retraso se produce, se debe consultar lo que indica el convenio colectivo para estos supuestos ya que los perjuicios y daños ocasionados por el pago tardío del finiquito pueden llegar a ser indemnizables si así lo estipula el convenio.

De todas formas, lo más aconsejable es que el empleado afectado solicite un avance del documento. De esta forma se tiene un conocimiento del importe previo al momento de la firma y se puede acudir a un profesional si se tiene alguna duda.

Resaltar que mientras no se entregue la carta de despido al trabajador, éste debe seguir acudiendo a su puesto de trabajo, ya que si no la empresa podría alegar abandono del puesto de trabajo y tendría como consecuencia un despido sin derecho a indemnización.