Se pueden definir los tributos como prestaciones (algo que se da) patrimoniales (porque disminuyen el patrimonio) obligatorias que se deben hacer a las entidades públicas. Los tributos surgen de la necesidad de financiar a las administraciones públicas, aunque en ocasiones también se persiguen otros fines.

Con excepciones, los tributos se pagan mediante prestaciones monetarias y se pueden agrupar en tres categorías: impuestos, contribuciones y tasas.

Igual te interesa...

Fotografía de Renta 2015: novedades y propuestas de BBVA

Una figura importante antes de explicar lo que es un tributo es del hecho imponible. El hecho imponible es aquello (el hecho jurídico) que obliga al pago del tributo según la normativa legal vigente. Por ejemplo, para el IRPF será la obtención de renta o para el Impuesto de Bienes Inmuebles, la posesión de un bien inmueble.

La Ley General Tributaria dice que los impuestos son tributos exigidos sin contraprestación, cuyo hecho imponible está constituido por negocios, actos o hechos de naturaleza jurídica o económica que ponen de manifiesto la capacidad contributiva del sujeto pasivo como consecuencia de la posesión de un patrimonio, la circulación de bienes o la adquisición o gasto de la renta. Es decir, que los impuestos son pagos que se realizan porque se demuestra la capacidad de hacer frente al pago y financiar la administración pública.

La ley además define que no hay derecho a contraprestación, por lo que no se puede exigir nada (un bien o un servicio) a cambio de pagar impuestos. Por tanto, no existe el derecho a circular por una carretera, que los niños vayan a un colegio o a utilizar el servicio de urgencias por pagar impuestos. La financiación de la administración y los servicios que presta son completamente independientes.

Los impuestos se pueden clasificar en directos (como el IRPF) e indirectos (como el IVA), en personales (porque el contribuyente paga por su capacidad global) y reales (el contribuyente paga por un hecho que demuestra su capacidad), en objetivos (no tienen en cuenta la capacidad del contribuyente) y subjetivos (la tienen en cuenta) y por último se pueden clasificar en periódicos (se pagan más de una vez en el tiempo) y en instantáneos (se pagan una vez por unos hechos).

Igual te interesa...

Fotografía de Renta 2015: novedades y propuestas de BBVA

El siguiente tipo de tributos son las contribuciones especiales. Según la Ley General Tributaria se trata de aquellos tributos cuyo hecho imponible consiste en la obtención por el sujeto pasivo de un beneficio, un aumento de valor de sus bienes por la realización de obras públicas, el establecimiento o ampliación de servicios públicos. Es decir, se trata de tributos (pagos a la administración) que se hacen porque se ha recibido una contraprestación, siendo ésta la mayor diferencia que hay con los impuestos. Cuando se construye una obra pública como puede ser una parada de metro que revalorice un terreno, en este tipo de contribuciones no ha de ser superior al coste del establecimiento o ampliación del servicio. Asimismo, los ingresos recaudados han de dedicarse a sufragar los gastos de la obra o servicio que han hecho exigir la obra.

Por último están las tasas, que son tributos que se pagan porque se utilizan para el beneficio privado de cada uno un bien público, porque la administración da un servicio o porque se realicen actividades en régimen de derecho público. También están los precios públicos, pero estos no son tributos ya que no son obligatorios, sino que se trata de un pago por un bien o servicio prestado por la administración pública en el que también entra el sector privado.

El estudio de los tributos no sólo es importante para aquellos interesados en sus finanzas personales, sino que también sirve para entender muchas de las decisiones que se toman desde el ente público ya que su financiación depende casi exclusivamente de lo que recauda con los tributos. Además, entender el tipo de tributo que se paga ayuda a la hora de saber el porqué la administra lo está cobrando y de cuánto debe ser el pago del mismo.

Comunicación corporativa