¿Qué hacer si no puedo pagar mi tarjeta de crédito? Deberás dejar de usarla, acudir a tu entidad para acordar un plan de pagos que puedas asumir e intentar reducir al máximo tus gastos mensuales. Del mismo modo, si superas tu límite de tu tarjeta de crédito deberás amortizar ese el límite que has superado y, si no puedes, negociar una ampliación de crédito disponible.

La Navidad está a la vuelta de la esquina y los gastos inesperados llaman a la puerta cual niño pidiendo el aguinaldo. Imagina que para hacer frente a todos esos gastos das rienda suelta a tu tarjeta de crédito. Para más inri, comienzas a vivir o vives una situación económica no muy holgada y te das cuenta de que no puedes hacer frente al pago de la tarjeta de crédito o que has superado el límite de ésta.

¿Qué hacer?, ¿Cómo actuar ante estas situaciones? En primer lugar, además de dejar de utilizar inmediatamente las tarjetas de crédito, deberás afrontar el problema inmediatamente para que la deuda no siga incrementándose. Acudir a tu entidad, acordar otros plazos para la devolución de la deuda o presentar un plan de pagos son otros de los pasos que deberás realizar si no puedes hacer frente al pago de tu tarjeta o si has superado el límite del crédito.

¿Qué hacer si he superado el límite de mi tarjeta?

Como regla general debemos intentar no superar el límite de tu tarjeta de crédito. Pero claro…. Fácil es decirlo y difícil hacerlo en fechas como las que se acercan: la Navidad, en la que gastar más de lo presupuestado es muy fácil.

Cuando contratas una tarjeta de crédito con tu entidad financiera es para que estos te presten una línea de crédito que devolverás en X tiempo con unos intereses. En el momento que superes las cifras acordadas con tu entidad la tarjeta quedará bloqueada e inoperativa.

La cara más fea de esta situación es que todas aquellas cantidades que excedan el límite van a devengar unos intereses mucho más altos que los ordinarios más unas comisiones por las cantidades que los superen. En definitiva, el exceso te puede costar caro.

Para que la situación no se complique más de la cuenta, deberás amortizar el crédito dado hasta que el dinero dispuesto quede por debajo del límite del crédito disponible. Es decir, si el límite de tu tarjeta de crédito es de 1.000 euros y lo has sobrepasado en 400 euros, deberás amortizar cuanto antes esos 400 euros.

¿Y si no puedo amortizarlo? En ese caso, deberás dirigirte a tu entidad financiera donde contrataste tu tarjeta de crédito y negociar una ampliación del crédito disponible. Por ejemplo, continuando con el ejemplo anterior, si mi límite es de 1.000 euros pero he usado 1.400 euros, deberás pactar un nuevo límite de 1.500 euros para volver a la normalidad.

Si te ves sometido a ciertos apuros económicos, ya que ahora tendrás que devolver una cantidad mucho más elevada, lo más recomendable es negociar con tu entidad unos nuevos plazos para devolver la deuda contraída. Por ejemplo, en vez de devolver la deuda contraída a final de mes, pactar su devolución en tres meses.

Podrás realizar todos estos cambios siempre y cuando acudas a tu entidad antes del vencimiento del pago del crédito ofrecido. Si este vence el 25 de Noviembre, deberás acudir antes de ese día para realizar cualquier cambio de los anteriormente mencionados.

¡S.O.S! No puedo pagar mi tarjeta de crédito

Imaginemos que incluso sin superar el límite de tu tarjeta de crédito te das cuenta que no vas a poder hacer frente a la cantidad endeudada hasta el momento con tu tarjeta de crédito. Si este es tu caso, deberás dirigirte a la entidad de inmediato (antes del vencimiento del pago del crédito) e intentar dar solución a tu situación. Evidentemente, deberás dejar de usarla para que tu deuda no siga aumentando.

Al profesional de la entidad deberás mostrarle un “plan de pagos” que puedas asumir. Evidentemente, este deberá ser realista. Diles cuánto puedes pagar mensualmente y cuándo esperas poder pagar el abono normal. Si tu historial de pagos no tiene manchas por situaciones anteriores te será mucho más fácil negociar que si no se cuenta con un buen historial.

Algunos ejemplos para solventar tu situación serán: pactar unos meses de carencia de capital, en los cuales, solo pagarás los intereses; alargar el período de amortización del préstamo, reagrupar las deudas para hacerla frente en un período mucho más largo y con un interés más bajo, etc. Debes saber que en cualquier caso la deuda aumentará aunque la cuota a pagar periódicamente será menor.

Para que no vuelvas a caer en esta situación deberás revisar tus gastos mensuales, reducirlos e intentar ahorrar dinero. Divide todos tus gastos en categorías de “necesario” y “no necesario” y elimina estos últimos. Quizás tengas que renunciar a disfrutar de las carnes de mayor calidad o de la televisión vía satélite. No obstante, perder algunos capítulos de tu serie favorita merecerá la pena.

Si sigues observando que tu situación financiera no va a ser lo holgada que a ti te gustaría, da de baja las tarjetas de crédito que tengas bajo tu posesión y evita endeudarte más de lo que puedas hacer frente.

Las consecuencias de no pagar a tiempo

Ante un problema crediticio podemos actuar de dos formas contrarias: afrontándolo (aunque en ocasiones la economía de uno mismo no lo permita) o ignorándolo. Imaginemos que adoptamos la segunda postura. ¿Qué consecuencias acarrearía?

Ante un impago, la primera consecuencia será el bloqueo de tu tarjeta de crédito de forma que ésta quede inoperativa. Si la situación continua día en adelante, el bloqueo puede afectar incluso a la cuenta corriente asociada a la tarjeta en cuestión.

Seguidamente, por la cantidad atrasada nos van a girar unos intereses de demora que serán mucho más elevados que los ordinarios (intereses que incurrirán únicamente por la cantidad impagada). Además, habrá que hacer frente a las comisiones por reclamación de la deuda.

Si trascurren 90 días desde que se produjo el impago y este no se ha resuelto, el deudor será incluido en ficheros de morosidad (RAI, ASNEF…) Destacar que estos ficheros son consultados por todas las entidades financieras cuando solicitamos financiación. Por ello, la inclusión en estos registros dificultará o imposibilitará conseguir un crédito.

Si finalmente la entidad no consigue el pago del cliente, esta llevará la reclamación a los Juzgados. Si existiese una sentencia favorable hacia el banco en cuanto a la deuda impagada tendremos que hacer frente, además, a todas las costas judiciales.

Una vez que la sentencia sea firme y se solicite su ejecución, podrán embargarse los bienes del deudor (cuentas bancarias, bienes inmuebles, nóminas…) para cobrarse la deuda.

¡Cuidado si existen avalistas como garantía adicional! Si es así, estos tendrán que responder de forma solidaria de todas las deudas pendientes que haya contraído el deudor.

Imagen | Credit Cards