Uno de los principales problemas que nos encontramos todos los usuarios es la falta de datos añadidos que se ofrece en muchas ocasiones en la publicidad que se ofrece sobre productos y servicios financieros.

En la mayoría de las ocasiones que nos interesa algún tipo de publicidad, nos encontramos de bruces con la imposibilidad material de conocer el beneficio o coste global del producto que queremos contratar.

Existen varios ejemplos bastante claros que pueden hacernos perder más dinero que la hipotética ventaja que reportan muchas ofertas suculentas. Algunos detalles importantes que tenemos que tener siempre presentes en todo tipo de ofertas son los siguientes detalles, sea el tipo de oferta que sea:

¿Quién paga los gastos de transporte, instalación o conexión?

Existen infinidad de promociones en el mercado que retribuyen en especie a sus clientes. Muchas retribuciones de este tipo, son manejables y se pueden recoger fácilmente en nuestra oficina pero en otros casos, puede existir la necesidad material de solicitar nuestra entrega en el domicilio. Se puede comprobar cómo este extremo no está siquiera contemplado en muchas ofertas o cómo los precios que presenta el servicio tienen un coste importante.

Pero fuera de este gasto que puede ser negociable si nosotros nos hacemos cargo de él, o puede ser cero también, nos podemos encontrar con ofertas cruzadas que nos obligan a firmar contratos de permanencia con terceros. Las principales ofertas de estas características están ligadas al sector de las telecomunicaciones, como pueden ser accesos a internet móvil o similares. En estos casos, la evaluación del coste futuro con el contrato de permanencia frente el precio de mercado del producto recibido es obligatoria para comprobar el alcance real de la promoción.

La permanencia asociada a los productos financieros

Este es el otro pilar base de cada oferta o producto financiero, puesto que existe una amplia gama de productos, servicios o bonificaciones que exigen bien unos plazos mínimos de permanencia en el producto, bien la contratación adicional de otro producto o servicio.

Los ejemplos más claros los tenemos con las bonificaciones en los tipos de interés de las hipotecas si domiciliamos la nómina o el límite en el saldo medio para poder optar a una retribución elevada en una cuenta remunerada.

En todos estos casos, tenemos que proyectar en el tiempo nuestra capacidad financiera para poder mantener dichas condiciones, si tienen un coste adicional asociado y las repercusiones que puede tener si cancelo el producto anticipadamente. Varios ejemplos prácticos que nos pueden servir para orientarme relativos a la domiciliación de nóminas:

– Imaginemos que mi entidad me exige domiciliar la nómina durante dieciocho meses para poder tener las tarjetas sin comisión de ningún tipo. Si yo tengo un contrato temporal, es probable que algún mes falle y en ese caso, debo mirar con lupa las condiciones de incumplimiento de esta condición.
– O aunque yo tenga un contrato indefinido y una baja probabilidad de perder mi empleo, imaginemos que vivo al día y el saldo medio de mis cuentas ronda los 500 euros. Si la oferta que ofrece la entidad requiere un saldo medio de 2.000 euros, dificilmente me podré favorecer de ella, por más suculenta o atractiva que esta sea.

Como vemos, tomar una decisión acertada cuando influyen factores adicionales, externos o condiciones de contratación vinculadas se vuelve más tedioso y complicado, pero son decididamente los puntos que hacen que una oferta bancaria sea realmente competitiva o no. No todas las ofertas estás diseñadas para todos los perfiles. Por eso, es nuestra misión encontrar aquella que mejor se ajuste a nuestor perfil.

Imagen | xurde

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