La tradición cristiana finaliza hoy, Domingo de Resurrección conmemorando la resurrección de Jesús y la reencarnación dentro de la religión crisitiana. Pero históricamente, según cuenta la Biblia, para que todos estos hechos tuvieran lugar, Judas vendió a Jesús por 30 denarios de plata a los miembros del Sanedrín, como máximo órgano de decisión de los judios y desencadenante de la crucifixión del hijo de Dios.

El caso es que esta venta fue una venta material, pese a que Judas no disfrutara materialmente de este dinero por su suicidio posterior, se generó una operación económica suceptible de ser valorada hoy en día. Para poder extrapolar qué cantidad se hubiera pagado hoy por Jesús, debemos conocer un poco sobre la historia romana y la organización financiera del imperio.

La organización económica del imperio romano, comenzó pagando los intercambios comerciales con animales, fundamentalmente bueyes y ovejas. Con la llegada de la República, los romanos comenzaron a acuñar monedas en metales preciosos y a usar la moneda como vehículo de intercambio comercial. Este avance económico fue copiado de la cultura griega y egipcia, que ya habían comenzado varios siglos antes a usar un patrón de referencia como mecanismo de intercambio de bienes y servicios.

El imperio romano, en torno al siglo 0, contaba con las siguientes monedas:

Aureo, moneda de oro con unos 8 gramos de peso que equivalía a 25 denarios

Denario, moneda de plata que fue la moneda de referencia. Su peso era de 3,90 gramos de plata, hasta la coronación de Nerón, que redujo su peso a 3,40 gramos de plata. El denario tenía su conversión en ases como 1 denario =10 ases.

Sextercio, moneda de plata fraccionaria del denario. Equivalía a un cuarto de denario de plata.

Hay que tomar esta escala con suma cautela, dado que los distintos gobiernos de Roma, alteraron los pesos de las monedas y la composición de las aleaciones. A efectos comparativos, el salario medio de un obrero en la Roma del siglo 0 oscilaba entre 700 y 2.000 sextercios, o lo que es lo mismo entre 175 y 500 denarios de plata. Aproximadamente, el salario mensual medio en el imperio romano ascendia a 25 – 35 denarios de plata.

Con estas referencias, podemos tomar dos criterios de valoración; bien en comparación de los salarios y el pago de los 30 denarios de plata o bien por la equivalencia en peso de la plata a día de hoy. No vamos a valorar el valor intrínseco del denario de plata como moneda de la antigüedad, dado que ese valor sería un valor de coleccionismo y no tendría una referencia objetiva.

En función del peso en plata, el valor de 30 denarios de plata a día de hoy sería el equivalente a 117 gramos de plata. El precio de la plata en el mercado de metales preciosos oscila entre los 450 euros/kg y los 540 euros/kg, según las tablas de cotizaciones de Londres.

En este sentido, basándonos sólo en el peso del metal, 30 denarios de plata equivalen aproximadamente a 60 euros, tomando como referencia un peso de 117 gramos en plata.

No obstante, si extrapolamos a la equivalencia de salarios; comparando el salario medio del imperio romano con el salario medio de la actualidad, los 30 denarios de plata serían el equivalente a una nómina media de nuestra sociedad. Este valor se podría fijar aproximadamente en unos 1.500 euros el equivalente a los 30 denarios de plata.

Sirva como reflexión histórica, que partiendo de la premisa que la vida de una persona no tiene precio, las vidas humanas eran infravaloradas en la antigua Roma, al igual que en otras muchas civilizaciones.

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Imagen | Xornal Certo