Las navidades son épocas de florecimiento de nuevos acaudalados, además de los que ya tienen un considerable patrimonio entre sus haberes personales.

Las fuentes de estos ingresos son los sorteos de lotería que se realizan en estas fechas como el pasado sorteo de navidad o el próximo sorteo del niño.

Hay un refrán que dice que “Jugar por necesidad, perder por obligación” que es lo que nos ocurre a la inmensa mayoría de españoles, pero siempre existen unos pocos afortunados que aumentan sus cuentas corrientes en unos pocos cientos de miles de euros. Estos nuevos ricos al igual que los que ya cuentan con un dinero considerable,se hacen la pregunta del millón: ¿qué hacer y dónde colocar este dinero?

El español de a pie, que vive de su trabajo, tiene un poco de dinero ahorrado y algunas deudas, lo primero que piensa siempre es eliminar las deudas que lo acucian. La primera candidata para eliminar siempre es la hipoteca, tanto por su importe como por el destino que se la ha dado a ese dinero para la compra de la vivienda.

Este es el primer error. Si tienes mucho dinero, no pagues íntegramente la hipoteca. Se perderán las deducciones fiscales que se tienen y además perderás una masa importante de dinero que dejará de generar ingresos futuros para su propietario. El dinero da poder, por supuesto, pero mucho dinero da un gran poder de negociación. Ahí está la clave.

Si yo tengo un préstamo hipotecario de 200.000 euros y he conseguido por ejemplo dos décimos del premio gordo, 600.000 euros, cancelar totalmente el préstamo hipotecario tiene que ser la última alternativa a plantear, Esos 600.000 euros colocados en la misma entidad donde tenga el préstamo hipotecario van a hacer maravillas con el tipo de interés que tenga pactado, no voy a pagar un solo euro en comisiones y además puedo generar beneficios suficientes con este dinero para pagar cómodamente mi préstamo hipotecario.

Por otra parte, al igual que digo que no se pague la hipoteca, si tenemos que eliminar el resto de deudas de menor tamaño que tengamos, como pueden ser créditos al consumo o créditos personales. Este tipo de productos tienen unos diferenciales de tipos de interés elevados y su coste es muy superior a un préstamo hipotecario, por lo que pagar 10.000 o 20.000 euros en créditos personales es la primera prioridad.

El segundo gran error que se lleva a cabo es dividir el dinero conseguido. 300.000 euros gestionados por una sola persona, generan mucho más beneficio que 50.000 euros gestionados por seis personas. Recordemos siempre la frase de Julio César “divide a los ejercitos enemigos y vencerás”. Pues eso, no dividas tus ejércitos de euros si quieres mantener tu capital en el tiempo.

El tercer gran error proviene de permitirse los caprichos en primer lugar. Si me quiero comprar un coche de gama alta, que me cueste por ejemplo 50.000 euros, no debo hacerlo justo cuando recibo el premio. Su compra hay que hacerla con los beneficios que me reporte el dinero inicial que he conseguido. Recordemos siempre que el objetivo es mantener y aumentar el dinero conseguido, no gastarlo porque sí porque ya lo tengo.

Por último, las claves de inversión en la actualidad son arriesgadas. No se pueden realizar inversiones inmobiliarias especulativas ahora mismo, pero si se pueden realizar interesantes compras inmobiliarias y rentabilizarlas con los ingresos obtenidos por alquileres. Pensemos por ejemplo en plazas de garaje, pisos cercanos a zonas universitarias o locales comerciales con inquilinos solventes y negocios estabilizados por su antigüedad.

Respecto a las inversiones en renta variable, en la actualidad no es apta para cardíacos, pero se deben escoger valores muy sólidos, conocidos y que reporten una cantidad de dividendos importantes en el año. El planteamiento para nuevos ricos no puede ser especulativo, sino conservador, con lo que sus beneficios van a provenir de los dividendos que reparta la empresa en cuestión, no de las subidas o bajadas que presenten sus cotizaciones diarias.

Al igual que es muy dificil llegar a final de mes en unas circunstancias precarias, también es difícil adaptarse a manejar dinero coherentemente, de ahí que la mejor opción siempre sea ponerse en manos de asesores financieros honestos, que en este país son la inmensa mayoría y decidir que hacer con la cabeza fría.

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